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modelo de familia que promueven los medios de comunicacion

Los medios masivos de comunicación como: la radio, la televisión, los diarios, revistas, el cine, y la Internet. Son instrumentos cuyas funciones principales son informar, educar, animar y distraer.
Como cristianos, resulta importante que conozcamos las formas subliminales en que los medios operan en las personas, influyendo en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental que conozcamos como interpretar críticamente las ideologías dominantes y antivalores que nos ofrecen(Op cit: 292)

a. El tipo de familia que ofrece la televisión
El escritor argentino Julio Mafud, en su libro hace un análisis sociológico y sintetiza el modelo de familia que promueve la televisión. Según Él, se trata de una familia reducida, con unos padres absorbido por sus trabajos fuera del hogar.
A veces, como lo hemos indicado en las primeras páginas de este capitulo, la situación socioeconómica de nuestros piases tercermundista obliga a los padres a tomar dos o tres empleos, lo que agrava la situación. El "dulce hogar" se ha tornado en la "carga del hogar"(Los Argentinos y el Status, 1985: 45)
Así las cosas, los hijos se tornan en "succionadores" de los medios que saturan sus mentes ofreciédoles un amplio panorama de opciones para pedir y nunca estar satisfechos. Perdido el control de los hijos, los padres ya no son los que orienta sus gustos, no dan pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido de lo prohibido se torna casi imperceptible(Roldán, 1991).

b. la ideología y antivalores que promueve la televisión
Ya nadie puede dudar que la televisión es hoy, el medio masivo de comunicación que mayor impacto tiene en la sociedad. Se ha dicho que "en nuestra era electrónica, podríamos cambiar el lenguaje popular dime con quien anda y luego te diré quien eres, por Dime cuántas horas por días pasa frente al televisor y te diré qué esperas de la vida y de tus semejantes(Peyrú, 1991: 12).
Vivimos en una "cultura de masas", entendiendo por ello el producto de toda una tecnología al servicio – teóricamente – de la comunicación humana. Decimos teóricamente porque, aunque suene contradictorio, muchas veces lo menos que hay es comunicación.
Como se ha señalado los medios de comunicación "sustituyen cada vez más al diálogo entre el género humano, que es la base de la convivencia humana y del vivir democrático"(Mafud, Op. Cit: 45).
Por ende, nos lleva a cuestionarnos ¿Cómo influyen los medios masivos, particularmente la televisión, en el pensamiento y la acción del individuo? ¿De qué maneras la televisión muestra la realidad? ¿Cómo funcionan los mecanismo de desinformación? ¿Cuál es la ideología dominante y sexista de la publicidad? ¿Qué tipo de sociedad propone? ¿Cómo podemos desarrollar una actitud crítica para ver televisión, publicidad, cine, interne, y no ser absorbido por ella?
Para responder a estos interrogantes es necesario estudiar la televisión como medio de comunicación. La televisión conlleva un doble efecto. El primer efecto, al que se puede considerar denotativo, tiene que ver con lo objetivo y explícito, es decir, lo que concretamente ofrece un mensaje determinado.
Pero, hay otro al que se puede llamar connotativo, que contiene un mensaje implícito que añade o sugiere significados que apuntan a otras ideas y sentimientos (Roldán, 1991).
Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los antivalores que nos dan los medios de comunicación, en especial la televisión. He aquí algunos ejemplos que nos ofrecen los autores: Mafud, Peyrú, y Roldán:

a.             Desintegración familiar. "En una serie dramática de la televisión argentina de hace algunos años, ninguno de los tres personajes centrales tenía una familia estable e integrada. Uno de ellos se la pasaba "probando" de pareja en pareja. Otro, aparentemente era divorciado. El tercero vivía en la incertidumbre en ese terreno. El contexto social y familiar que esos hombres representaban daba como una realidad incambiable" el hecho de que es posible ser persona actualizada, de éxito y de importancia, sin que ello implique necesariamente estar al frente de una familia" (Roldán, p: 292 –293).

Precisamente, Graciela Peyrú sostiene al respecto que en la televisión "los besos y las caricias, cuando se incluyen, forman sólo parte de la dupla seducción / violencia o son expansiones mínima de vínculos fugaces (Ibid: 12).

b.            Sexo libre. Los televidentes no tendrá dificultad en ver enlatados nacionales y extranjeros, cómo indirectamente se aprueban ciertos pecados como relaciones premaritales, adulterio, fornicación, robos, asesinatos, y homosexualidad. A propósito de este último, nos dice Peyrú: "recuerdo el caso de otra serie argentina, en la cual su personaje central era un homosexual.

Conclusión:
Quiero concluir esta sección con el tema: La iglesia y la pastoral familiar: Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de Dios

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